7 datos que no conocías de las damas de honor

Hoy parece que la costumbre de las damas de honor y sus vestidos todos la conocemos y la aplicamos en un gran porcentaje de las bodas. Pero esta tradición tiene mucha historia y datos curiosos que probablemente no conocías. Aquí te dejamos los siete datos más curiosos que pudimos investigar.

 

1. El zapatazo.

Al principio de la edad media, en Inglaterra, la tradición de aventar el ramo era un poco distinta a lo que conocemos hoy en día. En aquel entonces, el novio le daría un leve golpe con un zapato a la novia, y la novia aventaba el zapato a donde se encontraban sus damas de honor. La que lo capturaba se decía que era la próxima en casarse, pero ahí no acababa la historia. Esta afortunada chica, aventaba el zapato hacia donde se encontraban los hombres, y al que le atinara, era el que se debía casar con ella.

 

 

2. Historia del cortejo.

En tiempos del Imperio Romano, la ley decía que debía de haber 10 testigos en las bodas. Los testigos evolucionaron a lo que hoy conocemos como el cortejo. Dichos testigos tenían que vestirse de la misma manera que los novios, para confundir a malvados espíritus (o personas vivas) que tuvieran la intensión de hacerles daño. Literalmente, arriesgaban su vida para que los novios pudieran disfrutar de su gran día.

 

 

3. Vestidos blancos para todas.

En ese entonces (tiempos romanos) la novia y sus damas solían vestirse de color plateado. No fue hasta los tiempos victorianos, que la reina Victoria decidió vestirse de blanco junto con sus damas de honor, en su boda, cambiando así la tradición del color del vestido de la novia. La diferencia era que las damas usaban velos más cortos y sencillos, y la novia usaba uno más largo y elaborado. Más adelante, a finales del Siglo XIX, esta tradición evolucionó a que los vestidos de las damas de honor eran de un color distinto al blanco para hacer destacar a la novia.

 

 

4. Prohibido tropezarse.

Una regla importante era que debían de caminar con extremo cuidado al abrirle el camino a la novia en la ceremonia, ya que si una de las damas de honor se llegaba a tropezar, la superstición decía que nunca se iba a casar.

 

 

5. Siempre una dama de honor, nunca una novia.

Parece que las supersticiones formaban parte de muchos aspectos de las vidas de las personas, y en el caso de las damas de honor no era la excepción: se decía que si una mujer era dama de honor tres veces, ella había sido maldecida por un espíritu malvado, y no se casaría. Para romper esta maldición, tendría que ser dama de honor cuatro veces más, sumando así siete veces (número de la suerte) las que sería dama de honor.

 

 

6. Continúan las supersticiones.

Se decía que un carruaje abierto, vehículo en el que viajaban los recién casados, era un medio demasiado atractivo para los espíritus malvados que buscaban hacerle daño a los novios. Por eso, una de las responsabilidades de las damas de honor, era llevar campanas a las bodas para que los invitados pudieran hacerlas sonar y así espantar a los espíritus. Esta tradición evolucionó, y hoy en día, lo que hacemos es tocar el claxon.

 

 

7. Damas de honor en renta.

Las damas de honor es una común costumbre al rededor del planeta. Hoy en día, por ejemplo, en China, las damas de honor forman una parte importante del evento de las bodas. Estas suelen ser de muchos invitados, y la novia debe de brindar con cada uno de ellos con vino de arroz. Sin embargo, para que la novia no exponga su salud, una dama de honor debe de brindar por ella. Así que en los paquetes de las bodas en China, se suele ofrecer una dama de honor en renta, para que se encargue de brindar con todos los invitados y no tengan que exponerse las verdaderas damas de honor ni la novia.

 

En fin, el tema de las damas de honor es una bonita tradición que homenajea a las valientes mujeres que estuvieron dispuestas a arriesgar su espíritu, y en algunos casos hasta sus vidas, para que los novios puedan vivir el día más feliz de sus vidas. Sin embargo, hoy en día no es necesario arriesgar tanto, pero si te toca ser dama de honor, recuerda no quejarte de nada de lo que te pide la novia, en especial el día de la boda, y siempre procura estar al pendiente para cualquier labor en la que puedas ser de utilidad.